Defensa personal en la calle: una perspectiva realista – III

27/03/2015

Después de una confrontación física, ¿qué me puede pasar?

Como vimos en el artículo anterior de esta serie, aunque hayamos salido bien parados de una pelea que no hayamos buscado, aparte de la pelea en sí tendremos que afrontar una serie de consecuencias jurídico-legales. Puede ser que de la actuación de la policía en el lugar resulten detenciones, y puede darse el caso de que, como resultado de las lesiones que hayamos producido a la otra parte al defendernos —si nos hemos sobrepasado—, terminemos detenidos en un primer momento por un presunto delito de lesiones.

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Esta detención supondrá nuestro traslado a Comisaría (engrilletados), la lectura de los derechos como detenido, la toma de huellas dactilares y la espera en calabozos hasta la declaración con abogado y posterior puesta a disposición judicial. Ya en el juicio se dirimirá la culpabilidad de nuestra actuación y si hemos actuado en legítima defensa o no —ya adelantamos que la legítima defensa no se aplica automáticamente, sino que deben darse una serie de requisitos—.

Puede parecer un contrasentido defendernos y acabar detenidos, pero hay que tener en cuenta que si los únicos datos de que se dispone en el lugar del hecho son las versiones de los implicados y las lesiones producidas, a priori no se puede saber la culpabilidad o inocencia de ninguna de las partes, y la función de la policía es poner a disposición judicial a los presuntos autores para que puedan ser juzgados y sea ahí, en el juicio, donde se determine la posible culpabilidad de las acciones de los implicados. Por eso, nunca nos cansaremos de insistir en que hay que tratar de evitar una pelea siempre y, de no ser posible, buscar testimonios de testigos “neutrales” que permitan a la policía obtener una visión objetiva de lo que ha ocurrido en el lugar.

cache_2414367905Seamos detenidos o no —caso extremo— después de la denuncia se celebrará un juicio al que seremos citados, normalmente como víctima, aunque podría darse el caso de que nos citaran como víctima-acusado (cuando ambas partes se hayan denunciado mutuamente) o como acusado (cuando nosotros no hubiéramos denunciado en su momento y la otra parte sí nos hubiera denunciado a nosotros). El motivo es que el juzgado solo tiene conocimiento de la pelea por las denuncias que se hayan interpuesto y por las gestiones de la policía. Si nos han agredido y no lo denunciamos, pero la otra parte sí nos denuncia, el juzgado solo dispondrá de la versión de la otra parte y, por lo general, se nos citará como acusados. En estos casos es necesaria la asistencia y asesoramiento de un abogado. Por eso es importante denunciar siempre cualquier agresión.

Tal como se dijo anteriormente, lo mejor es decir la verdad y contar las cosas tal como las recordamos, primero a la policía en el lugar del hecho y luego en la denuncia. En el Juzgado, decir la verdad es una obligación, como explicábamos en el artículo anterior. Es posible que la otra parte mienta para hacernos parecer los agresores —tiene derecho a hacerlo— pero si nosotros decimos siempre la verdad no caeremos en contradicciones y nuestra versión será creíble. Además, si en su momento se señaló a la policía los testigos “neutrales”, no hay nada que temer, ya que los Jueces y los Fiscales cuentan con gran preparación y experiencia para detectar quién miente y quién dice la verdad, lejos del nerviosismo propio de un juicio.

El propósito de estos artículos es exponer por qué no es bueno verse implicado en una pelea, y por supuesto, por qué no se debe iniciar nunca una pelea ni utilizar las artes marciales para agredir a otros. En los siguientes artículos intentaremos ofrecer un conocimiento básico y elemental de la legislación que afecta a cualquiera que se pueda ver envuelto en una pelea, para que sepa a qué atenerse y cuáles son los límites de su actuación.

Insistimos en que estos artículos no pretenden ser un manual de consulta, sino una pequeña referencia para tener un conocimiento sucinto sobre las posibles consecuencias de nuestros actos y de los de los demás. Para cuestiones más complejas, lo ideal es acudir a un abogado o a páginas especializadas.

Defensa personal en la calle: una perspectiva realista – II

Defensa personal en la calle: una perspectiva realista – I

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