Editorial Junio 2011: Sentido del tacto: Ayer y Hoy

31/05/2011

Traducido del Editorial WingTsunWelt del 31.05.2011

"Si tu organización es superior, el tiempo de reacción no tiene importancia" Dr. Moshé Feldenkrais

Desde hace más de 10 años estamos trabajando en la EWTO con nuevos programas de entrenamiento que nos ayudan con la “habilidad de sentir”, la cual, en combinación con los propioceptores, “decide por nosotros” directamente y sin rodeos; sin pérdida de tiempo. Ya en el 6º grado de alumno, en el nivel intermedio, se está avanzando gradualmente hacia el “tacto” verdadero a través del programa ReakTsun. En otros tiempos, las cosas eran algo diferentes:

Cuando empecé a escribir mi quinto libro, "Sobre el combate individual", era 4º grado técnico del sistema WingTsun de Leung Ting, y mi WT era muy externo, superficial, mecánico, basado en técnicas en lugar de principios, con patrones de movimiento prefijados y sin feeling de verdad.

Tampoco estaba aún preparado para responder ante un ataque con reacciones “auténticas”, sino que sólo era capaz de ceder cuando estaba preparado para hacerlo, y si el contrario ejercía una gran presión sobre mis brazos durante bastante tiempo. Tenía que compensar mi falta de sensibilidad táctil con una presión fuerte hacia delante. Me hubiese reído a carcajadas, si en aquel momento alguien me hubiera dicho que era posible hacer lo mismo con una presión mínima y sin esfuerzo.

¡Estaba todavía a más de veinte años de poder "sentir" realmente!

Cuando mi maestro me decía que tenía que ceder ante la fuerza del oponente, yo interpretaba: ceder a la fuerza del oponente cuando sea superior. En fin, era un levantador de pesas de 97kg, que podía hacer press de banca con 200 kg. En realidad, lo que hacía era atacar con mi cuña. Si alguien quería hundirla tenía que ser muy fuerte, ya que yo también lo era. Resumiendo, sólo reaccionaba ante una presión muy fuerte, cuando estaba preparado para ella y cuando recibía el estímulo durante un tiempo prolongado. Y sólo estaba preparado cuando podía ver venir el ataque de mi oponente o si yo provocaba que él aplicara presión y podía predecir su intensidad y forma de aplicación.

En aquel entonces, cuando los seguidores de estilos esotéricos internos aseguraban que sus maestros eran capaces de reaccionar al más mínimo contacto con la piel, yo lo calificaba de mito. Hoy, pesando 74 kg, y once años después de conseguir el 10º grado de maestro, no sólo reacciono al tacto de la piel sino incluso al roce del vello y a la percepción de una sensación de calor creciente. Veo ante mí a los incrédulos, con una expresión feroz y marcial en la cara, brazos tensos y torsos rígidos y retrasados, como monolitos, que sólo pueden entender lo que entienden, que sólo sienten lo que sienten, y que creen que más allá de eso no hay nada que entender ni que sentir. Pero la carretera no se acaba porque nuestro coche se quede sin gasolina…

 

Cuando hace 25 años usaba la palabra ”táctil”, era para mí un principio explicativo solamente, una palabra para nuestra búsqueda constante del con-“tacto” con el oponente, en contraposición a otros estilos en que no se utilizan ejercicios de “flujo de contacto” (Chi-Sao). No fue hasta que en los años noventa inicié mis estudios sobre ciencias del deporte que no me di cuenta de lo escueta que es la definición de “táctil” que adopta la comunidad científica.

Ahora, tampoco quiero explicar mi WT en términos de tiempo de reacción. Eso es para los científicos que tienen la necesidad de cuantificar todo y demostrar todo con experimentos, traídos por los pelos, y que no nos dicen nada relevante.

En términos de teoría de la información, antes explicaba la superioridad obvia de nuestro WT, refrendada por numerosos expertos internacionales y unidades policiales y militares de élite, conforme a los siguientes factores:

1. La percepción táctil acelera los procesos de información y reacción

2. El descubrimiento del Profesor Nils Bohr de que los últimos serán los primeros: la preparación inconsciente (!) de un ataque requiere más tiempo que la reaccionar ante él.

Hoy en día explico la eficacia de nuestro WT a partir de:

3. mi “modelo de enlace”

 “Reacción” es sólo una palabra para la gente que quiere medirlo todo. El Dr. Moshé Feldenkreis lo representó claramente cuando afirmó sobre las artes marciales: “Si tu organización es superior, el tiempo de reacción no tiene importancia” (When your organization is superior, then the reaction time is of no consequence). Mi modelo explicativo prescinde completamente de la idea de "reacción"; se basa en la visualización de un enlace y la creación de una transmisión de fuerzas mecánica —y en absoluto rígida, sino muy sensitiva—, de los brazos (o piernas) del adversario hacia los nuestros.
Cuando varias teorías pueden explicar una misma situación, la más simple suele ser la correcta. Se trata de la ejemplificación perfecta del principio de certidumbre de Guillermo de Ockham (1285 – 1349), también llamado "la navaja de Ockham". Así pues, seguidamente resumo mi “modelo de enlace”:

Mi “modelo de enlace” tiene la ventaja de que carece de cálculos matemáticos, se basa en la simple teoría de la física mecánica. Para las personas que necesitan números, he trabajado en los años ochenta con la expresión de “reacción”, igual que Bateson, pero sólo como principio explicativo.
El tiempo de reacción —igual que la velocidad de cada uno— nunca fue cuestión que preocupara a los estilos internos clásicos. Y yo enseño el WIng Tsun como un estilo interno y no como un deporte de contacto que se pueda explicar íntegramente con los métodos de las ciencias del deporte. La propia palabra “re-acción” repele al artista marcial chino que, tradicionalmente, no tenía mucho que ver con la ciencia, ya que para él implica una secuencia de dos acciones. Lo que se necesita es actuar “al mismo tiempo” para no quedar “retrasado”.
En un sentido físico la reacción (reactio) no tiene que suceder necesariamente después de la acción (actio). Si recordamos la ley “actio = reactio”, vemos que la fuerza con la que empujo contra una pared es igual a la fuerza que simultáneamente vuelve hacia mí.

El practicante chino de un estilo interno de Kung Fu pensaría de ese modo:
”Si mi oponente mueve su cuerpo y yo veo cómo se mueve, puedo intentar mover mi cuerpo de tal manera que guarde una relación con el suyo. Sin embargo, mi movimiento va a realizarse un poco más tarde que el suyo, ya que primero tengo que percibirlo visualmente y reconocer un patrón, para posteriormente realizar una extrapolación y poder seguirlo.

Durante el ejercicio de ChiSao táctil/cinestésico, en el cual los brazos de los compañeros están en un flujo de contacto todo el tiempo, estamos, de hecho, protegidos constantemente, porque son los mismos brazos del compañero los que nos empujan, con su ataque, hacia la seguridad. Nuestros brazos están conectados con los del compañero a través de un enlace mecánico. Los brazos del compañero empujan contra los nuestros, su fuerza se transmite y nuestros brazos mueven a nuestro cuerpo hacia la seguridad.

Por supuesto, puede argüirse que en un combate la situación es diferente, ya que existe una distancia mayor entre los brazos de los adversarios antes de inicio del combate. En principio, esta objeción está fundada, pero yo he elegido como objeto de investigación la degeneración del “combate ritual” (combate territorial) o "baile de los monos", el tipo de combate más habitual entre hombres, que empieza con una frase del tipo “¿y tú qué miras?”.

Este tipo de combate específico se compone, como ya hemos visto, de cinco fases:

1. Contacto visual
2. Intercambio verbal
3. Agarre
4. Golpe
5. Pateo de la cabeza de la victima cuando cae

En la penúltima y/o en la última fase existe una gran proximidad y contacto directo con nuestro adversario. Es probable que haya contacto entre los brazos antes del primer golpe. Pero incluso si hay unos pocos centímetros de distancia entre nuestros brazos y los de nuestro adversario, no tenemos que temer una gran aceleración, ya que nuestro brazo encargado de absorber la fuerza siempre se encuentra entre los brazos del atacante y nuestro cuerpo. De este modo, podemos controlar rápidamente la situación, gracias a nuestras habilidades entrenadas en los ejercicios de Chi Sao (presión hacia delante y mantenerse pegado = manipulación).

En caso que exista algo de distancia, nuestros brazos (nunca rígidos) avanzan hacia los brazos del atacante, ya sea para golpear o —en caso que no podamos llegar a él con nuestro contraataque— por lo menos tomar contacto con el brazo que nos ataca. Aquí se podría hablar de “reacción” en cuanto al avance de nuestro brazo. Pero ya que podemos realizar el movimiento siempre de la misma manera, muy sencilla, podemos asumir que tenemos el tiempo de reacción más corto posible. Además, puesto que en WT no tratamos de apartar el ataque hacia los lados, ni hacia arriba o abajo, sino que avanzamos tridimensionalmente en forma de cuña, no abrimos nuestra guardia ante las fintas o cambios del ritmo del oponente.

Un último comentario acerca de los giros: Hace 25 años enseñaba a mis alumnos a dejarse girar completamente por el golpe del atacante, de forma totalmente pasiva. Si nuestro cuerpo se bloquea por completo, quedamos en manos del oponente, el cual nos girará hasta donde quiera para poder sacar ventaja. En el peor de los casos, hasta que le demos el flanco o la espalda, lo cual aprovechará para agarrarnos, estrangularnos o proyectarnos. Desde que me he dado cuenta de este fallo, giro lo menos posible y sólo cuando yo quiero, permitiendo una conexión fija entre sus brazos, los míos y el resto de mi cuerpo, sólo cuando me resulta útil.

(Extracto de la serie de cuatro libros “La lógica del combate”).

Vuestro SiFu/SiGung

Keith R.Kernspecht

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