Viajeros perdidos en el camino del Wing Tsun

22/10/2012

El Wing Tsun es un arte que se basa en unos principios, esos principios, en si, son sencillos. Es su interiorización y el desarrollo de las aptitudes para ponerlos en práctica, lo que lleva más tiempo. Para este propósito se usan las técnicas del Wing Tsun. Podemos hablar de un camino que conduce a la maestría de nuestro arte. Y es aquí donde empieza el problema.

Este camino ha sido recorrido por muchas personas antes que nosotros y posteriormente, algunas de esas personas, han acompañado a otras a recorrerlo y así hasta llegar a nosotros. Y aunque el destino es siempre el mismo, el recorrido varía de generación en generación, ya que no hay una ruta inamovible trazada sobre un mapa, más bien, es la sinergia entre el viajero y el guía la que dibuja el camino sobre la marcha.

Retrocediendo en nuestro linaje, desde nuestro Sifu K. Kernspecht, hasta Yip man, pasando por el G.M. Leung Ting, el camino ha sido recorrido tres veces. Y cuantos más viajantes vayamos añadiendo, y más nos alejemos del mensaje “original”, más fácil será que pueda aparecer una distorsión en el camino, que haga que este termine en un callejón sin salida.

¿A que me refiero al hablar de distorsión? Para mí, principalmente, hay dos tipos de distorsión. La primera sería la provocada por un viajante que sin saberlo, recorre un camino equivocado, y que está guiando a nuevos practicantes. No hace falta haber llegado al final del camino para poder enseñar, pero es imprescindible que quien lo haga entienda los principios, o que al menos esté bajo la supervisión de alguien que los entienda, ya que estos son el destino, y no se puede enseñar a recorrer un camino cuando no se tiene claro el destino. Para alguien que no conoce el Wing Tsun, es prácticamente imposible saber si está siendo bien guiado, y esto puede dar lugar a que se perpetúe esa distorsión.

La segunda, es menos habitual, pero incluso más peligrosa. Surgiría cuando un practicante que está en el buen camino, de repente se impacienta, porque cree que el viaje es demasiado largo o porque, víctima de su soberbia, piensa que él puede andar más deprisa que sus antecesores, y trata de buscar atajos. Y no es que no sea posible que existan esos atajos, pero sólo el que ha hecho el camino entero tiene el conocimiento para poder verlos. Las aptitudes desarrolladas con el Wing Tsun, no se adquieren de la noche a la mañana, unas cosas van llevando a las otras, y hasta que no se ha interiorizado un “nivel” de aprendizaje, no es conveniente pasar al siguiente. Porque los errores de base, aunque sean insignificantes hoy, se podrían ir haciendo más grandes durante el resto del viaje.  La sociedad de la información en la que nos ha tocado vivir, pone al alcance de estos oportunistas, herramientas para tratar de progresar dentro del sistema, de manera paralela a la enseñanza más tradicional, en la que el Sifu era el encargado de transmitir los conocimientos personalmente. Aprender exclusivamente de videos o de libros, es un error fatal, ya que estos están dirigidos al público en general, y es sabido que el aprendiz de Wing Tsun, sobre todo a determinados niveles, necesita atención personalizada. Por que no hay dos estudiantes iguales. Y esto pasa tanto al principio del camino, como cuando ya casi se puede ver el final. Afortunadamente, suele ser fácil darse cuenta de cuando tienes delante a alguien que ha aprendido de esta manera, ya que videos y libros, por buenos que sean, hay cosas que no pueden transmitir. Y es, en esos detalles, en los que te puedes fijar cuando, por poner un ejemplo, aparece un video en el que alguien enseña la forma del muñeco de madera, para que te puedas dar cuenta de la calidad del origen de sus conocimientos. Pero como pasaba en el primer caso, estos detalles pasan inadvertidos ante la mirada de un principiante.

¿Qué puede hacer un neófito para evitar estos problemas? Desgraciadamente no existe una respuesta que pueda servir para todos los casos. Pero si que hay ciertos aspectos objetivos que nos pueden dar una idea.

Uno sería conocer el linaje de nuestro maestro, cuanto más grande y enrevesado sea su árbol genealógico, más fácil es que existan distorsiones.

Otro sería obtener información del Sifu de tu Sifu, tu Sigung. Y saber que relación hay entre ambos, es decir, si tu instructor sigue aprendiendo o si han roto su relación antes de que hubiera llegado al final del camino. Esto nos lleva al siguiente aspecto a tener en cuenta.

Desconfiar de quien te asegure que conoce el Wing Tsun. Es prácticamente imposible conocer completamente el sistema si no es de la mano de alguien que hubiera llegado a alcanzar su destino.

Y por último. Desconfiar de quien te asegure que te puede enseñar mucho más rápido que los demás. Porque aunque que es cierto que hay gente que está especialmente dotada para la docencia, el aprendizaje de nuestro sistema lleva su tiempo, y por muy bien que se nos explique, el cerebro y el cuerpo asimilan los conocimientos a una velocidad que no se debe superar si queremos aprender correctamente. 

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