WingTsun, ¿te atreves? (I)

Para nuestra escuela es un inmenso placer y un orgullo publicar un artículo redactado por uno de nuestros alumnos, Hiram M., que se ha “atrevido” a plasmar y describir con todo detalle cómo ha sido su trayectoria hasta ahora en el WingTsun, desde un punto de vista poco habitual en publicaciones como ésta: la de un estudiante.

Hiram describe cómo fueron sus inicios, sus impresiones a medida que progresaba, y su satisfacción al echar la vista atrás y comprender cuánto ha aprendido, la utilidad que esto tiene para su desarrollo personal y su capacidad de autoprotección y, lo más importante, la ilusión con la que afronta el camino que le queda por recorrer. Sin duda, un texto muy valioso para todos aquellos que quieran acercarse al WingTsun por primera vez. ¡No os lo perdáis!

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WingTsun, ¿te atreves?
— primera parte —

Empezaré indicando que el siguiente texto es una opinión muy personal del trabajo de WingTsun que realizo y la percepción que tengo del mismo. Para el interesado en este arte marcial / método de defensa personal / sistema de combate (para mí aúna estas tres características) mi pregunta es: ¿te atreves?

Mis inicios

He practicado con mayor o menor profundidad distintas artes marciales y deportes de contacto, todos inmensamente útiles, pero sin duda es el WingTsun el que realmente me ha conquistado.

Inicialmente me atrajo que Bruce Lee en sus comienzos hubiera practicado WingTsun, aprendiendo del gran maestro Yip Man (no tenía ni idea de dónde me metía vamos…). Yo solo quería saber golpear más FUERTE que nadie, ser más RÁPIDO que nadie y DEFENDERME mejor que nadie… en resumen, tener una clara superioridad ante el adversario en caso de confrontación.

Al llegar me encontré Algunas posiciones un tanto extrañas y complicadas a las que me costaba adaptarme, y la superioridad (bio)mecánica de mis compañeros, a pesar de que solo llevaban unos meses entrenando.

Pero lo que definitivamente me sedujo del sistema de combate fue la simplicidad con la que te hace trabajar y la efectividad que siempre se le ha atribuido.

Lo que aprendí tras unos meses: humildad, trabajo duro, constancia…

Wing Tsun es algo más que 4 puños en cadena, aunque en su ejecución final a veces solo tengas que lanzar un golpe, o mejor ninguno (ya sabéis, la mejor confrontación es la que no tiene lugar).

Me ayudó a continuar el ser consciente de mis limitaciones iniciales, rebajar mi ego, ver a compañeros con una habilidad tremenda y saber que en algún momento llegaría a tenerla yo también. Me gusta decir que el WingTsun es un “destroza-egos”. La lucha de egos es una pérdida de tiempo y una barrera. Lo importante es que te guste aprender y no te importe fallar, porque lo vas a hacer, es parte del aprendizaje y se asume como tal.

Entrenas a diario con compañeros y los buenos “piques” son muy productivos porque te hacen activarte, pero finalmente la lucha de egos entre compañeros dificulta las relaciones y limita tus expectativas. Hay que tener en cuenta que el entreno es para ti, y eres tu el que va a aprender. De nada sirve querer pegar más fuerte al compañero para quedar por encima de él, no tienes nada que demostrarle al otro. Esto por ejemplo yo lo trabajo a fondo, porque me cuesta particularmente.

El trabajo de WingTsun es directo (no se realizan acrobacias) y a priori “simple” (a la vista poco espectacular), pero no carente de dificultad y esfuerzo. En ocasiones hay ejercicios que frustran sobre todo al comienzo, a veces parecía que estaba empeorando en vez de mejorar y os aseguro que todos hemos empezado igual, eso es parte del aprendizaje.

Constancia, ganas de aprender, ver como mejoran mis capacidades y las de mis compañeros es lo que ha hecho que continúe practicando este gran arte marcial y vea una progresión real en cuanto a autodefensa.

Continuará…

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